Juegos, diversión y aprendizaje fueron los protagonistas de la IV versión de las Olimpiadas Psicomotoras, organizadas por los estudiantes de tercer año de la carrera de Kinesiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Norte.

Con la ilusión de ser piratas, más de 20 niños del jardín “Mi Pequeño Pirata” recorrieron 6 islas que representaban entidades motoras, donde pudieron desarrollar habilidades como coordinación, motricidad fina y gruesa, agilidad, entre otras.

“El niño a través de juego logra desarrollar las entidades psicomotoras que le permitan ir descubriendo su corporalidad, y a través de ésta, ir explorando su ambiente e ir enriqueciendo la parte cognitiva de su desarrollo”, explicó Mónica Scaramelli, kinesióloga del departamento de clínica de la Facultad de Medicina.

La asignatura de Psicomotricidad – que es parte de la línea curricular de neurokinesiología- es impartida durante el tercer año de la carrera y permite reconocer los hitos psicomotores que los niños debieran adquirir paulatinamente desde que nacen hasta que cumplen los 5 años de edad.

“Buscamos generar una instancia en que los niños puedan favorecer y promover su identidad psicomotora a través del juego, además de generar una experiencia enriquecedora para nosotros como estudiantes de kinesiología, para trabajar el acercamiento y la empatía con los infantes y generar una instancia de diversión para los niños, pero desarrollado con un fin, que no sean juegos porque sí, sino que puedan divertirse trabajando en su desarrollo”, precisó Alejandro Pino, alumno de tercer año de Kinesiología.

Durante el desarrollo de la actividad cada menor fue acompañado por un estudiante quien lo incentivó a realizar las distintas tareas. “Hoy estamos actuando como unos mediadores, como unos guías, y al tomarlos de las manos podemos llevarlos a juegos y en esos juegos ellos pueden desarrollarse a través de su propio potencial”, explicó el estudiante Ítalo Ortiz.

A juicio de la estudiante Monserrat Castro, este tipo de actividades les permite explorar lo que podría transformarse en futuro campos laboral: “Como kinesiólogos se nos abre una nueva área para poder trabajar y obviamente enseñar a los más chiquititos a crecer como una persona integral. Además, podemos generar empatía con los niños y desarrollarnos como futuros profesionales”.

Las olimpiadas psicomotoras son el fruto de 5 sesiones de planificación y organización que llevaron a cabo los integrantes de la clase y que permitieron planificar, minuciosamente, cada detalle de una jornada llenó de sonrisas a cada uno de los pequeños participantes.